sábado, 8 de marzo de 2014

Fantarreal.

Me subí al tren sin saber hacia donde iba o siquiera desear un lugar hacia donde ir ¿ por qué lo hice? pues supongo que quería respirar aire fresco. No, mentira, entre aquel tumulto no existe el aire fresco,  entonces ¿por qué lo hice?, ya lo sé, quería divagar por toda la ciudad y realzar mi libertad... No, la verdad eso tampoco es ( aunque si me gusta hacerlo de vez en cuando), yo quería tener contacto con otro ser humano, quería simplemente tener el placer de una conversación mientras alguien miraba a mis ojos y me decía de esa manera que estaba vivo, que mi cuerpo era algo ocupado por otra cosa más, que yo tenia identidad  y el poder de decidir quien, cómo o qué era esa identidad.

Fue en ese instante en que la vi,  de pie recostada en contra de la puerta que se abría durante el breve espacio de tiempo que daban en las estaciones para que la gente abordase, sensación extraña la que me invadía cada vez que esto sucedía pues temía que se bajase en unos de esos breves instantes. Era una mujer más, de esas que físicamente no tienen nada de especial pero que por su forma de mirar y reflexionar se torna en la más hermosa, deseada y maravillosa que cualquiera. La miré una, dos, tres veces pero como todo, llegó el fin. Antes de que se bajase y me dejase con el sentimiento de vacío por el cual había subido al tren, preferí abandonarlo yo quedándome con aquella mirada que me regalo durante un segundo la cual había dado remedio a mi corazón, al menos el día de hoy. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario